7 Mar
2010

Fallan ellos

EMILIO PASTOR MARTíNEZ 06/03/2010 EL PAÍS

Vivo en una ciudad donde el alcalde va a los plenos municipales en coche oficial y con chófer (el núcleo de población es de no más de 30.000 habitantes, y la distancia desde su casa, no más de 700 metros). Vivo en un país donde alguna de sus autonomías subvenciona las carreras de fórmula 1 y la Copa del América. Donde el Villarreal, club de fútbol de Primera División, por poner un ejemplo, lleva como patrocinador en la camiseta Canal 9 y Aeropuerto de Castellón; patrocinadores pagados, presumo, con dinero público. En un país donde el porcentaje de dinero físico apartado de la circulación como “dinero B”, perfectamente controlable por nuestras autoridades monetarias, no ha motivado a ninguno de los Gobiernos de distinto signo, a lo largo de los pasados años, a realizar una profunda reforma fiscal para perseguir y regularizar el fraude. En un país, una autonomía y una ciudad donde el nivel de endeudamiento es absolutamente brutal. Eso en un país en el que en estos días se habla de facturas de comidas de equipos de gobierno municipales del orden de 120 euros por persona. Y lo pagan con el dinero de todos.

Y ahora sale el Gobierno con que hay que atrasar la jubilación porque fallarán las cuentas.

¡Pues no señor! Lo que fallan no son las cuentas, los que fallan son ellos, que se gastan lo que no tienen en lo que no deben; los de uno y otro signo, no hay diferencia. Y destinan a otras cosas lo que durante 25, 30 y más años de cotización han destinado trabajadores y empresas hacia un sistema de pensiones envidiado y modélico no hace demasiado tiempo; un dinero que no era de ellos. Que no podían utilizar para ningún otro fin.

24 Feb
2010

Arroz con calabacín y setas

Arroz (1 taza por comensal)
2 calabacín
Setas variadas
Caldo de verduras/pollo
Queso parmesano o pecorino romano
Una cebolla
Dos nueces de mantequilla y sal

Picar finamente la cebolla y dorarla con un poco con un chorreón de aceite en una sartén. Cortar el calabacín en láminas con un pelador, y añadir a la sartén. Si las setas con congeladas, como es en este caso, quitarles el hielo que pudieran tener pasándolas por el grifo de agua y añadirlas también a la sarté. Saltear todo junto durante un par de minutos. Incorporar el arroz, un puñado generoso por comensal, y que se tueste un poco en la sartén antes de añadir los líquidos. A veces le añado también un poco de vino blanco, pero esta vez lo hice sólo con caldo de verdura.

Ya lo he explicado otras veces, pero básicamente la técnica del risotto consiste en echar el caldo muy poco a poco durante los 20 minutos de cocción que necesita. Se echa un poco de clado, se mueve y se espera a que evapore antes de volver a añadir más y así hasta que pasen 20 minutos sin que en ningún momento quede caldoso. También durante este proceso se puede ir añadiendo el queso rallado, no mucho, es para ayudar a que quede cremoso. La sal no la añado hasta el final, ya que tanto el caldo como el queso le van a dar mucho sabor, de manera que para no pasarme espero a que esté hecho. Fuera del fuego (este es el momento para probarlo de sal y añadir si fuera necesario) incorporamos la mantequilla, remover hasta que se derrita por completo. Se puede presentar con un poco de perejil picado o de orégano, juto que el queso rallado.

14 Feb
2010

Crêpes

Para 5/6 crêpes (2 personas):
– 1 huevo
– 120 gr harina
– 1/4 de leche templada
– Sal
– Ron (o cognac, según me pille)

Remover los ingredientes.
Engrasar una sartén (con mantequilla queda mejor, qué se le va a hacer) e ir disponiendo una pequeña cantidad de mezcla en el centro de la sartén. Moviendo la sartén la extendemos por toda la superficie.
Una vez dorada la mezcla, le damos la vuelta para dorar también el otro lado.

El relleno al gusto: uno salado que me gustó fue con requesón y pasas, que hice juntándolas con el zumo de un limón y un poco de la piel rallada, aunque quedó demasiado dulce para mi gusto.

12 Feb
2010

Quiche de berenjenas y carne

INGREDIENTES:

1/2 kg. berenjenas
1/2 kg. carne picada
1 cebolla
1 Ajo
4 cuch. de Tomate frito
1/2 vasito de vino oloroso
2 – 3 huevos y 200 ml de nata, queso rallado para gratinar
especias al gusto
Perejil
laurel
aceite
sal

MODO DE PREPARACIÓN:
En una sartén se doran en aceite la cebolla,el pimiento y el ajo muy picaditos.Se añaden las berenjenas cortadas en cuadraditos finos,se hacen un poco y se añade la carne picada, se rehoga y se le añade el tomate frito,el vino,las especias elegidas (yo le echo Pimienta 5 bayas y nuez moscada),el laurel,el perejil y se sala. Dejamos que se haga unos 15 minutos y luego retiramos el caldo sobrante.
Rellenamos
En un recipiente apto para horno echamos la mezcla de las berenjenas y la carne, cubrimos con la mezcla de los huevos y la nata y espolvoreamos con el queso rallado, lo metemos al horno 180º unos 20-30 minutos y lo servimos.

1 Feb
2010

Las pensiones son viables

Las pensiones son viables, de Vicenç Navarro
Artículo publicado en la revista el VIEJO TOPO, Julio-Agosto 2009

Este artículo muestra los errores que existen en los argumentos liberales que promueven la visión de que el sistema de pensiones en España no es sostenible financieramente.

Graves errores metodológicos hechos por los economistas (y los medios de información y persuasión) liberales en sus diagnósticos del colapso de las pensiones.
Recientemente hemos visto una avalancha liberal que tiene como objetivo alarmar a la población haciéndole creer que las pensiones no son viables. La Comisión Europea, el Banco de España, el BBVA y el Partido Popular Europeo (del cual el PP español forma parte) han publicado informes y documentos que alertan a la población española de que hay que reducir las pensiones porque el sistema de Seguridad Social que las financia no es sostenible. En defensa de sus posturas presentan datos e información empírica que asumen que apoyan sus alarmas sobre las cuales basan sus recomendaciones. Todos estos documentos tienen errores graves que invalidan sus conclusiones, transformando tales documentos en manifiestos políticos en lugar de informes científicos. Veamos tales errores.

1. Asumir que la esperanza de vida mide los años que una persona vive
Tales documentos asumen erróneamente que el hecho de que la esperanza de vida promedio de España haya pasado de ser 76 años a 80 años en veinticinco años (1980-2005) quiere decir que el promedio español vive ahora cuatro años más. Ello no es cierto. Hay que saber qué quiere decir esperanza de vida y cómo se calcula. Supongamos que España tuviera sólo dos habitantes. Uno, Pepito, que muere al día siguiente de nacer, y el otro, la Sra. María que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de España sería 0 años más 80 años, dividido entre dos, es decir, cuarenta años. Pero supongamos que en un país imaginario vecino, hay también dos ciudadanos, uno, Juan, que en lugar de morir al día siguiente de nacer, como Pepito en España, vive veinte años, y la otra persona es la Sra. Victoria que tiene también 80 años como la Sra. María. En este país imaginario, la esperanza promedio de vida es de 20 más 80, dividido entre dos, es decir 50 años, diez años más que en España. Ello no quiere decir (como constantemente se malinterpreta este dato) que el ciudadano promedio de aquel país viva diez años más que en España: lo que el dato dice es que hay diez años de vida más en el promedio de aquel colectivo de dos personas sin clarificar que ello se deba a que la Sra. Victoria viva diez años más que la Sra. María (lo cual no es cierto), o que sea Juan el que vive veinte años más que Pepito. Todos los documentos que favorecen la reducción de las pensiones concluyen que la Sra. María vive diez años más, lo cual, repito, no es así.

Lo que ha estado ocurriendo en España (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de 76 años a 80 años. Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadano español medio viva cuatro años más ahora que hace veinticinco años. La mortalidad por cada grupo etario ha ido descendiendo (incluyendo entre los ancianos), pero los años de vida que el ciudadano medio vive ahora no es de cuatro años más que en 1980. Calcular las pensiones en base a esta lectura errónea de los datos penaliza a la población pues asume que la gente vive más años de lo que en realidad vive.

2. Los promedios no son sensibles a las diferencias por clases sociales
Otro gran error es malinterpretar el significado de promedio Una persona se puede ahogar en un río que tiene como promedio sólo diez centímetros de profundidad. Tal río puede ir seco a lo largo de muchos kilómetros pero en algunas zonas éste puede tener tres metros de profundidad, y es ahí donde el lector se puede ahogar. Un promedio en sí no nos dice mucho si no sabemos también las variaciones del promedio. Lo dicho tiene especial importancia en el cálculo de la esperanza de vida y en la estimación de la longevidad (los años que una persona vive). Las diferencias en longevidad por clase social son enormes. Así, la diferencia en los años de vida existente entre una persona perteneciente a la decila de renta más baja del país (los más pobres) y la decila superior (los más ricos) en España es nada menos que de diez años (ha leído bien, diez años). En EE.UU. son quince y en el promedio de los países de la UE-15 son siete. Estas diferencias en longevidad se deben a que el nivel de salud de la población depende, sobre todo, de la clase social a la cual se pertenece. Un trabajador no cualificado (en paro frecuente durante más de cinco años) tiene, a los sesenta años, el nivel de salud que un banquero tiene a los setenta años. Este último sobrevivirá al primero diez años. Es profundamente injusto pedirle al primero que continúe trabajando dos (y algunos piden cinco) años más para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivirá diez años. La insensibilidad hacia esta realidad mostrada por estos informes es abrumadora. Retrasar la edad de jubilación a toda la población trabajadora sin más, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las clases de mayores rentas que viven más años.

3. El error del argumento alarmista: el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo
Este es uno de los errores metodológicos más importantes y frecuentes que aparece en el informe de la Comisión Europea, y que ha sido reproducido en gran número de artículos y editoriales. Tal argumento indica que el porcentaje del PIB en pensiones subirá de un 8,4% en el año 2007 a un 15,1% del PIB en el año 2060, un porcentaje que estos informes señalan como excesivo, pues la sociedad en el año 2060 no podrá absorber tales gastos pues restarán recursos necesarios para otras actividades, programas o servicios a la población no pensionista. El hecho de que el porcentaje de gasto en pensiones públicas alcanzará el 15,1% en el 2060 se considera una noticia alarmante que requiere una intervención ya ahora, disminuyendo los beneficios de los pensionistas.

En este argumento se ignora el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB del año 2060. Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es un 1,5%, un crecimiento que incluso el Banco de España admite como razonable. En este caso, el valor del PIB español será 2,23 veces mayor que el PIB del año 2007. Ello quiere decir que si consideramos el valor del PIB del año 2007 como 100, el del año 2060 será de 223. Pues bien, el número de recursos para los no pensionistas en el año 2007 fue de 100 menos 8,4 (8,4 es la cantidad que nos gastamos aquel año en pensionistas), es decir, 91,6. En el año 2060 los recursos a los pensionistas serán el 15,1% de 223, es decir 33, y para los no pensionistas será 223 menos 33, es decir, 192, una cantidad que es más del doble de la existente en el año 2007, 91,6. Debido al crecimiento de la productividad, en el año 2060 habrá más recursos para los no pensionistas que hoy, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones es superior en el año 2060 que en el 2007. Los que alarman innecesariamente a la población olvidan un hecho muy elemental. Hace cincuenta años, España dedicaba a las pensiones sólo un 3% del PIB. Hoy es un 8%, más del doble que cincuenta años atrás. Y la sociedad tiene muchos más fondos para los no pensionistas de los que había entonces, aún cuando el porcentaje del PIB en pensiones sea mucho mayor ahora que entonces. Por cierto, ya hace cincuenta años, cuando España se gastaba un 3% del PIB en pensiones, había voces liberales que decían que en cincuenta años se doblaría o triplicaría tal porcentaje, arruinando el país. Pues bien, estamos cincuenta años más tarde, y el país tiene más recursos para los no pensionistas que existían entonces, aún cuando el porcentaje del PIB dedicado a pensiones se ha doblado.

4. Se equivocan constantemente en sus proyecciones demográficas
Cualquier demógrafo que tenga un mínimo de rigor sabe las enormes dificultades en calcular cambios demográficos por periodos tan largos como cincuenta años. Y un buen ejemplo de ello es que los bancos y las cajas publican cada diez años informes anunciando el colapso de las pensiones en diez años. La Caixa (en 1998), el BBVA (en 2005 y en 2007), El Banco Santander (en 1992 y en 1999), el Banco de España (en 1995, en 1999, en 2002 y en 2009) y una larga lista, han predicho el colapso (utilizando un término menos contundente) de las pensiones para diez o al máximo veinte años más tarde. En defensa de sus proyecciones utilizan los mismos argumentos y los mismos datos (la Comisión Europea utiliza prácticamente los mismos datos que publicó el informe de la Fundación de las Cajas en 2007). Y una de las proyecciones más utilizadas es la de la evolución de la pirámide demográfica, indicando que el porcentaje de ancianos está creciendo muy rápidamente, y el de los jóvenes está bajando muy sustancialmente, ignorando que, en aquellos países que financian las pensiones a base de cotizaciones sociales como es el caso español, el punto clave no es el número de jóvenes y adultos por anciano, sino el número de cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario. Y tanto el uno como el otro están subiendo, el primero como consecuencia de la integración de la mujer al mercado de trabajo (si España tuviera la tasa de participación de la mujer en el mercado de trabajo que tiene Suecia, habría tres millones más de cotizantes a la seguridad social), y el segundo como consecuencia del aumento de la productividad y de los salarios. Es más, toda la evidencia muestra que las familias españolas desearían tener más hijos (dos por familia) que los que tienen ahora. El desarrollo de la sociedad y de los servicios de ayuda a las familias, como escuelas de infancia y servicios domiciliarios, permitiría el incremento de la fecundidad, una de las más bajas del mundo. Hoy en Europa, los países nórdicos, con un amplio desarrollo del estado del bienestar, tienen una fecundidad mucho mayor que en el Sur de Europa.

Dos últimas observaciones. El hecho de que el rigor y credibilidad de tales documentos liberales sea muy escaso no quiere decir que no tuviera que haber cambios en las pensiones, cambios distintos al retraso de la jubilación o disminución de sus beneficios que proponen los liberales. Contrariamente a lo que se dice constantemente, las pensiones, incluyendo las contributivas, son demasiado bajas, y ello como consecuencia de que los salarios son demasiado bajos (ver el excelente capítulo sobre las pensiones escrito por la profesora Camila Arza en el libro La Situación Social en España. Vol. III. Biblioteca Nueva. 2009).

Otro cambio que debiera ocurrir es la flexibilización de la edad de jubilación permitiendo que aquellas personas (la mayoría profesionales) que desearan jubilarse más tarde pudieran hacerlo. La jubilación debiera ser un derecho, no una obligación.

Debiera también prohibirse, como se ha hecho en varios países, la prejubilación utilizada por el mundo empresarial para realizar cambios en sus plantillas, penalizando el sistema de seguridad social y al prejubilado, pues éste recibe una pensión menor. Tal prejubilación le supone a España un recorte de ingresos equivalente a un 6% del PIB

Una última observación es que el Estado debiera aumentar su aportación a las pensiones tal como lo hacen otros países (como Dinamarca), en que las aportaciones procedentes de los impuestos generales son mucho más intensas que en España. No hay nada sagrado en la Biblia económica que diga que las pensiones tienen que pagarse a base de cotizaciones sociales. La popularidad de las pensiones (entre todos los grupos etarios) es tal que puede justificarse tal medida que contaría con gran apoyo popular. España ya lo hizo con la sanidad (que estuvo financiada por la Seguridad Social) y puede expandirlo a otras áreas.

 

Marzo 2010
L M X J V S D
« Feb    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Etiquetas

arroz bildelberg café calabacín chocolate crêpe dexter documental ecología eeuu europa Gil de Biedma iglesia Italia limón nazismo pensiones quiche segunda guerra mundial shoa sicko Siglo XIX suspense
UA-88710-1